Wednesday, April 11, 2007

Ya sé...

No quiero, no quiero hacerme mayor. Ya sé, 27 años tampoco son tantos pero tengo la sensación de que la vida acontece demasiado rápido, de que todo es efímero. Incluso las "malas" épocas (aquellas en las que cuando te encuentras inmersa te dices a ti misma: "¡Help, ayúdame!") se metarfosean y pasan a ser lacónicas. Y es que mi memoria es a menudo nostálgica, melancólica y sin querer recuerdo cosas remotas, alejadas, distantes.

El otro día me sentía un poco así. Ya sé, el día de tu cumpleaños es normal que te haga recordar. Y pensándolo bien, la sensación que tuve fue buena. No tenía la impresión de que estaba perdiendo el tiempo. Estoy en un buen momento. He convergido con arudosas batallas, eso sí, y son estos encuentros puntuales los que hoy en día me obligan a reiterarme una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez: "Oye, no te puedes quejar".

Mi mensaje no tiene mensaje. Ya sé, los mensajes siempre quieren transmitir algo pero tampoco quiero decir nada con lo que estoy escribiendo. No quiero plasmar nada en especial. Solamente tenía ganas de decir en voz alta algunas cosas que ya sé.

Wednesday, March 14, 2007

¿Es un sueño o es real?


Me gustaría no poder separar lo que sueño de lo que vivo. Sería todo mucho más divertido. Seguramente nadie entendería nada de lo que hago ni de lo que digo, ¡pero qué más da! Yo viviría en mi mundo de fantasías hilarantes lleno de imágenes oníricas. Y es que a veces los sueños son más atractivos que la realidad.

Michel Gondry sabe plasmar muy bien todo esto en su nueva película La ciencia del sueño. ¿Qué se puede destacar? Su innovador estilo visual y su manipulación de la puesta en escena. ¿Y qué decir de la interpretación de Gael García Bernal? Fantástica e inmejorable. No decepciona en absoluto, al menos a mí, y se podría catalogar como de comédia atípica (y digo atípica por lo que acabo de comentar hace un momento).

Quizá en mis sueños no se darían tantas escenas excéntricas animadas como en la película de Gondry, cosa que no me sorprendió porque es muy de su estilo (sólo he visto Olvídate de mí), pero sí que me gustaría que se dieran situaciones similares a las de la película.

SOS: Si alguien se entera de que el Sr. Gondry viene a Barcelona a rodar su próxima película, ¡qué me llame! Me atrae la idea de poder sentirme como en sus sueños! Y es que sus películas son sueños hechos realidad ;-)

Por si no lo habíais notado la peli me encantó, así que supongo que no es necesario que os diga que ¡la vayáis a ver hoy mismo! Y en el caso de que la hayáis visto, estaría bien que dierais vuestra opinón, ¡faltaría más!
¡Besus mil!

Sunday, March 11, 2007

¡Cuán importantes son los demás!

"No somos conscientes de quiénes somos hasta el momento en que nos relacionamos con personas ajenas a nosotros" (o algo así...) decía Juan Echanove en Plataforma, una obra de teatro basada en una de las novelas más controvertidas del francés Michel Houellebecq. Michel, el personaje interpretado por Echanove, es alguien que trata de entender, de encontrar una razón para su existencia.

En mi opinión, no sales del teatro indiferente, pues las reflexiones del protagonista no son pocas y todas giran entorno a temas tales como lo efímero de nuestra vida, la segunda caducidad de nuestros cuerpos, los intentos vanos de prorrogar la existencia más allá de sus límites, la ficticia prosperidad de una libertad liberal, capitalista, de una moral de coca-cola.

Sí, quizás son más interesantes los temas que nombro en el segundo párrafo, pero a mí me quedó grabada la afirmación sobre la conciencia de uno/a mismo/a... Yo me imaginé encerrada en una burbuja, sin contacto con el exterior, sin poder establecer relaciones sociales, sin poder mediar palabra con nadie... Uf, qué miedo.

Porque aunque a veces sea duro escuchar según qué cosas sobre ti de la boca de los demás, probablemente sales reforzado/a de la experiencia. No está mal que de vez en cuando se rompan nuestros esquemas y dejemos de creernos los/as mejores en. Y es que de alguna manera, todos/as tenemos aires de grandeza. Digo yo. Ahí dejo mi reflexión.

Saturday, January 13, 2007

¿Y quién dijo que las bicicletas son para el verano?


Después de conocer el nefasto resultado de mi examen teórico (4 fallos) decidí comprarme la bici que tanto deseaba desde hacía tiempo, y así empezaba a aceptar mi estatus de toda la vida: el de peatón (algo que me dijo un amigo y no me hizo mucha gracia en su momento, la verdad) y que ahora se podría decir "peatón subido a una bici" o vulgarmente llamado "ciclista". A ver, ya sé que tampoco hay para tanto, pero no sé, a mí me gusta. Hubiera preferido una bici de ciudad con cestita aunque el presupuesto no daba para tanto. Así que no me quejo.

Ayer tuve mi primera experiencia en bici. Fue al salir del Decathlon de la Illa, mi centro comercial preferido, y subirme a la bici para emprender el maravilloso viaje hacia mi casa. Me daba un poco de miedo. Sí. Pero la realidad es que sólo tuve miedo los primeros 30 segudos, a partir de ahí sucedió algo muy extraño: era como si hubiera ido en bici toda la vida por Barcelona.

Tengo que decir que obstáculos hay unos cuantos: peatones sin bici que van a su ritmo como si no hubiera nada ni nadie más a su alrededor, niños que van y vienen, coches que se detienen justo en la vía para ciclos (¡pero qué causalidad!). Vaya, que las situaciones con las que te puedes encontrar, en este sentido, no son muy agradables. Ante este panorama, he decidio salir a la calle con una sonrisa pero sobretodo con mucha paciencia y con los cinco sentidos bien despiertos.

Y lo que no se puede obviar son las consecuencias de ir en bici:
- Positivas: tienes más energía por las mañanas, no tienes que ir en bus ni metro ni tren ni tranvía, no tienes que comprarte la T10, y seguro que hay más pero ahora mismo no me acuerdo, estoy cansada y me cuesta pensar.
- Negativa: agujetas. Estas son las culpables de que esta noche, sábado noche, me quede en casita descansado. Estoy muerta. Bueno no, estoy viva. Viva pero muerta. Muerta de cansancio.

Y no, las bicicletas no son para el verano, son para cuando tú decidas que te la mereces. Y el 12 de enero era un buen día. Lo era porque yo creo que sí, no por nada más. Y la conclusión de todo esto es que Jaime Chávarri estaba equivocado. Pobre, y él sin saberlo ;->