"No somos conscientes de quiénes somos hasta el momento en que nos relacionamos con personas ajenas a nosotros" (o algo así...) decía
Juan Echanove en
Plataforma, una obra de teatro basada en una de las novelas más controvertidas del francés
Michel Houellebecq. Michel, el personaje interpretado por Echanove, es alguien que trata de entender, de encontrar una razón para su existencia.
En mi opinión, no sales del teatro indiferente, pues las reflexiones del protagonista no son pocas y todas giran entorno a temas tales como lo efímero de nuestra vida, la segunda caducidad de nuestros cuerpos, los intentos vanos de prorrogar la existencia más allá de sus límites, la ficticia prosperidad de una libertad liberal, capitalista, de una moral de coca-cola.
Sí, quizás son más interesantes los temas que nombro en el segundo párrafo, pero a mí me quedó grabada la afirmación sobre la conciencia de uno/a mismo/a... Yo me imaginé encerrada en una burbuja, sin contacto con el exterior, sin poder establecer relaciones sociales, sin poder mediar palabra con nadie... Uf, qué miedo.
Porque aunque a veces sea duro escuchar según qué cosas sobre ti de la boca de los demás, probablemente sales reforzado/a de la experiencia. No está mal que de vez en cuando se rompan nuestros esquemas y dejemos de creernos los/as mejores en. Y es que de alguna manera, todos/as tenemos aires de grandeza. Digo yo. Ahí dejo mi reflexión.